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En un tono mordaz, Jorge Luis Borges atribuye a los chinos la invención de una enciclopedia, algunas de cuyas hojas él supuestamente pudo recuperar en sus investigaciones. Una de estas páginas clasifica a todas las clases de animales que los autores identificaban en el mundo al momento de redactar este documento : Los animales se dividen en (a) pertenecientes al emperador, (b) embalsamados, (c ) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas. En este caso, en términos de clasificación, no existe ningún elemento que merezca compartir el mismo esquema con otro, debido a que los criterios de organización en cada caso son diferentes: para (a) se clasifica según la propiedad de los animales; (b), tratamiento después de fallecido; (c), grado de salvajismo; (d), podría ser edad, y ya circunscrito exclusivamente a los cerdos... Hay casos más extremos, como (h), cuyo único elemento objetivo de clasificación es su inclusión o exclusión en dicha clasificación; o como (l), es decir, “todo lo demás”. Ahora, tomando este mismo ejemplo desde el punto de vista de un sistema de rotulación, vemos que el caos es total, por cuanto no existe un todo armónico de conceptos, ni una lógica general, sino rótulos muy geniales, pero que en conjunto no pueden clarificar nada a un usuario . Si pensamos, sin embargo, en algunos de esos rótulos y los aplicamos a otros contextos, podrían resultar efectivos. Por ejemplo, podría existir un sitio sobre animales de la China antigua, con algunos pertenecientes al emperador, otros pertenecientes a los guerreros, pertenecientes a los artesanos, etc; en un sitio de un museo, el rótulo “embalsamados” podría ser útil para identificar a los animales con esta condición; el rótulo “sirenas” sería perfectamente aplicable a un sitio sobre criaturas míticas. Hay otros rótulos que, debido a lo específicos que son (como los animales “dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello”), con dificultad podrían incluir algún ejemplo más que a sí mismos. Otros que, debido a lo subjetivo de la etiqueta (“fabulosos” y “que de lejos parecen moscas”), impiden que un público específico, aunque esté bien identificado, se forme la misma idea al toparse con ellos. Otros que son tan abiertos (“etcétera”), que es difícil pensar que resulten efectivos, aun en un contexto diferente. Finalmente, el rótulo “incluido en esta clasificación” es tan poco explicativo que nunca fallará; podríamos ubicar cualquier cosa dentro de ese rótulo y nadie podría sentirse engañado, sin embargo, de ahí a que eso ayude a encontrar la información que se busca, hay una distancia tan grande que no se puede incluir en ninguna clasificación. Es difícil encontrar ejemplos tan caricaturizados en los sitios web (haciendo la salvedad de que el ejemplo se utilizó solamente para graficar, ya que está claro que Borges jamás pensó en este pasaje para incluirlo como un menú de navegación), pero las fallas son similares en términos de los criterios sobre los cuales estructurar un esquema de clasificación y qué rótulos utilizar como identificadores de los contenidos de cada sección. Existen mezclas tan sui géneris y poco aclaratorias como la descrita, pero se encuentran disfrazadas detrás de nombres no menos sui géneris, aunque políticamente correctos, como “Desarrollo en el ámbito de la Calidad” o “Sistemas de excelencia total”. Los autores de “Information Architecture for the World Wide Web”, dan un ejemplo de un mal esquema de organización y sistema de rotulación, al mismo tiempo. Algo parecido al ejemplo de Borges, pero sin un trasfondo literario:
En este ejemplo, es muy probable que un usuario que no pertenece a esta empresa y no conoce concretamente en qué consiste cada subdivisión, tenga serias dificultades para encontrar, por ejemplo, el sitio de suscripción para el boletín electrónico. ¿Dónde buscarlo? ¿En instrucción en tecnología, bibliotecas digitales, centro de nuevos medios, extensión, oficina de divulgación de la tecnología?
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© 2003 - Esta investigación fue hecha gracias a una beca otorgada por la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México