![]() |
| Inicio > Estudio teórico > Arquitectura de información > Esquemas de organización
Tomo como introducción para este capítulo, la aproximación inicial de Louis Rosenfeld y Peter Morville sobre qué es un esquema de organización: Todos los días navegamos por esquemas de organización. Las guías telefónicas, los supermercados y las guías de programación televisiva emplean esquemas de organización para facilitar el acceso. Algunos esquemas son fáciles de usar. Rara vez tenemos dificultades para encontrar el número de teléfono de un amigo en el esquema de organización alfabético del directorio telefónico. Pero algunos esquemas son muy decepcionantes. El intento de encontrar rosetas de maíz en un supermercado que no conocemos puede llevarnos al borde de la locura. ¿Están en el pasillo de las botanas; en el de los ingredientes para cocinar; en los dos o en ninguno? Los dos ejemplos citados por los autores equivalen a los dos tipos generales de esquemas de organización: los exactos y los ambiguos. Los primeros, como la guía telefónica, dividen la información en secciones bien definidas y excluyentes entre sí; es muy fácil encontrar rápido la información en este tipo de esquemas, pero hay un requisito básico: conocer con claridad el dato que se está buscando. Los esquemas exactos utilizados con mayor frecuencia son el alfabético (ej: guía telefónica o diccionario), cronológico (archivo de noticias de un periódico) y geográfico (plano de una ciudad). Los esquemas ambiguos, en cambio, como el ejemplo del supermercado, dividen la información en categorías que no son exactas y que dependen en gran medida de la subjetividad del organizador. Las diferentes secciones no son excluyentes entre sí y –he aquí el detalle más importante- no es necesario conocer concretamente lo que se está buscando; basta con una idea vaga, para que, en un buen esquema de organización ambiguo, el usuario pueda encontrar la información deseada. En este punto me detengo, ya que el WWW funciona esencialmente sobre la base de esquemas de organización ambiguos. El término “navegar” en sí ya posee la connotación de un destino inespecífico y de una búsqueda amplia. En consecuencia, el uso de este tipo de esquemas de organización es el que estudiaré en los sitios seleccionados. Los esquemas de organización ambiguos, según los especialistas en arquitectura de información , se dividen en cinco tipos básicos: temático, funcional, para públicos específicos, conducidos por metáforas e híbridos. Los esquemas temáticos son aquellos divididos por materia o tema. Ejemplos clásicos son el directorio telefónico amarillo, las secciones de un periódico y los sistemas de clasificación por materia de las bibliotecas. Los funcionales, son los que basan su esquema de clasificación en aplicaciones en torno a un conjunto de procesos, funciones o tareas de interés para el usuario. Son, en otras palabras, aquellos que ofrecen servicios específicos, como e-mail gratis, mall virtual, pago de cuentas por Internet, consulta de calificaciones (en el sitio del TEC, por ejemplo), etc. Los esquemas para públicos específicos son los que apelan a contenidos para un grupo de personas con características comunes. Es lo que hacen, por ejemplo, los sitios web de salud, que dividen sus contenidos según sus usuarios: hombre, mujer, adulto mayor, adolescente o niño. Los esquemas conducidos por metáforas son aquellos que aplican conceptos de este tipo a modo de interfaz, de tal forma que el usuario pueda conocer el funcionamiento de manera intuitiva, a partir de conceptos conocidos. Por ejemplo, el escritorio del sistema operativo Windows está conducido por metáforas: posee, carpetas, archivos y una papelera de reciclaje, lo mismo que ocurre con un escritorio físico. Es importante, si se opta por un esquema de este tipo, tener la seguridad de que el público objetivo conoce las metáforas que se están utilizando y considerar bien el contexto de la información del sitio. Finalmente, los híbridos son aquellos que mezclan dos o más esquemas de clasificación. Cuando esta mixtura se realiza sin clarificar al usuario de alguna forma que no se están usando los mismos criterios en cada caso, constituyen un error. Una buena manera de mezclar esquemas de clasificación en un mismo sitio es, físicamente, ubicar un esquema en un lugar del diseño y otro esquema en un lugar diferente. Es habitual ver una barra de navegación vertical, a la orilla izquierda de la pantalla, y otra horizontal, que encabeza la página; comúnmente estos diseños gráficos diferencian un esquema de clasificación de otro.
|
|
© 2003 - Esta investigación fue hecha gracias a una beca otorgada por la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México