Mapa de navegación
El principal valor de un mapa de navegación es que permite
anticipar errores de organización de la información,
de modo de corregirlos cuando aún no se ha invertido tiempo
y dinero en la construcción del producto.
La falla más frecuente que se busca soslayar a través
de la conceptualización de un mapa es el desequilibrio
entre amplitud y profundidad de la información. Amplitud
se refiere a la cantidad de secciones o páginas de igual
jerarquía a las que se puede acceder desde el inicio o desde
secciones concentradoras de contenidos y se expresa horizontalmente
en un mapa. La profundidad se grafica de manera vertical e indica
el número de opciones de jerarquía decreciente que
hay dentro de una misma sección.
Un esquema de organización de la información demasiado
amplio y poco profundo implica que desde la página de inicio
habrá demasiadas alternativas, lo cual puede agotar al usuario,
y cada una de esas opciones tendrá muy poca información
que ofrecer.
Un esquema de organización excesivamente profundo implica
pocas opciones a las que acceder directamente desde el inicio, pero
cada una de ellas concentrando mucha información a la que
se accederá sólo recorriendo todo el camino, desde
la mayor, hasta la menor jerarquía. El problema en este caso
es que el usuario debe hacer demasiados clics para llegar al contenido
que le interesa.
|